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Reseña Crítica: Mejor que el Principio de Richard Barcellos

  • Por Hernando J. Ochoa R.
  • 26 nov 2023
  • 13 Min. de lectura

Por Hernando J. Ochoa R.


I.                  Introducción


            El entendimiento de la Biblia como un solo libro, pese a su diversidad, es clave no sólo en el entendimiento racional de la misma, sino para una mejor comprensión de la obra de Dios y a fin de tener una mayor y más íntima comunión con el Dios Trino.  Es así como este libro que reseñamos proporciona una metodología muy útil, puesto que aporta un entendimiento de esa unidad y de las partes intermedias, a través de la comparación del diseño original de la Creación, la caída y la restauración final y glorificación.


            Aunque existen algunos puntos que demandan un análisis más detallado para un entendimiento más claro respecto a ciertos hilos conductores que entrelazan el principio con el final de la Palabra de Dios, la obra en cuestión es suficientemente contundente en su argumento para demostrar la gloria desplegada por el Dios Trino en Su creación.


II.               Resumen del Libro


            Richard Barcellos parte de la necesidad de un entendimiento de la doctrina de la creación[1] que va más allá de un mero análisis superficial acerca del origen de lo creado, ésta es la importancia de entender el propósito que Dios tuvo al crear, puesto que sólo así entenderemos el final de la historia y, por consecuencia, sus partes intermedias.  Si bien una buena parte de la discusión ordinaria respecto al origen del universo radica en el debate creacionista contra cualquier otra postura secularista[2], lo cierto es que esta última postura resulta desesperanzadora.


            Dios, por Su parte, ha dejado en claro que todo lo creado ha sido creado por el Dios Trino[3] para Su Propia gloria (Ro. 11:36); quedando plenamente manifestada Su soberanía y, en todo lo creado, vemos que es Dios el “fin supremo[4] y el centro de todo.  Con una perspectiva teocéntrica, existe consuelo y esperanza para el hombre, así como respuesta para todas las preguntas difíciles de la vida[5].  De esta forma también existen las bases para una adecuada relación con el Dios Trino[6].


            Un aspecto importante en el entendimiento de la doctrina de la creación radica en el hecho de que la creación está enfocada en la Segunda Persona de la Trinidad, nuestro Señor Jesucristo.  Es en Cristo en quien tenemos redención, Él es Mediador y es el “presidente” de la creación[7]; todo lo creado fue creado por Él, por medio de Él y para Él, esto es, Cristo es el autor, ejerció Su poder en ello y es el fin o meta de la creación[8].  La Biblia deja en claro que la creación está enfocada en Cristo desde su origen[9].  Derivado de ello, la Providencia de Dios simplemente guio la historia para que así quedase registrada y aún vemos cómo es Cristo Mismo quien sostiene la creación.


            La revelación general, sin duda, nos muestra la gloria de Dios, Su existencia y algunos de Sus atributos; por ello, Barcellos la identifica como el libro natural de Dios[10].  Es así que “El universo es como un teatro que constantemente muestra la misma ´película (.  .  .) La gloria de Dios está siendo representada ahora y para siempre”[11] y, no obstante, el autor recuerda lo dicho por Job, en cuanto a que ello sólo es “los bordes de Sus caminos” (26:14).  Sin embargo, sin la gracia de Dios, el pecado no nos permite apreciar la gloria de Dios; “la revelación de Dios en la creación llega, pero es negada” [12] y se oculta detrás de argumentos que disfrazan de racionalidad, lo que es irracional y deja al hombre sin excusa.


            Ahora bien, a lo largo de algunos capítulos, Barcellos demuestra cómo la creación de todo fue a partir de la nada, en seis días literales y, más adelante, demuestra que el ser humano es el pináculo de la creación[13], al contar con la imagen de Dios en nosotros.  Todos estos aspectos resultan claves para un entendimiento de la meta con la cual Dios creó: (i) Es Dios el autor[14]; (ii) la historicidad del relato bíblico acerca de la creación[15]; y (iii) la creación el ser humano, quien fue creado a la imagen de Dios[16].  Respecto a este último aspecto, destaca la obra de Cristo en que Él vino a “repararla y llevarla a la gloria”[17], puesto que la imagen de Dios que Él puso en el hombre va más allá de ciertas características y capacidades, sino que abarca una cualidad moral que demanda una rectitud moral, en justicia y santidad.  Como lo analiza el autor, ello da mayor sentido al mandato dado a Adán en el huerto del Edén, para que la tierra fuera poblada de dicho reflejo divino[18].


            Habiendo establecido las bases del argumento, el autor demuestra cómo el diseño original de la creación por parte del Dios Trino, enfocada en el Hijo y siendo el ser humano la cima de la creación, tienen un propósito e implicaciones específicas.  A este respecto, la Biblia da suficiente evidencia de cómo el mandato dado al primer Adán consistía en un sacerdocio para guardar y cuidar el huerto-templo, es decir, un santuario en el que Dios morara entre seres humanos que también fuesen portadores de la Imago Dei, sin la mancha del pecado (punto en el que Adán falló[19]).


            De esta forma, el diseño original de Dios para la creación y la comisión dada al primer Adán, no terminaría en una simple idea de no pecar, sino que implicaba una comisión con un propósito que –como lo argumenta más adelante el autor– llevaría al ser humano a un reposo.  Ante la falla del primer Adán, Dios había ya decretado la solución divina: Cristo, Quien cumpliría a la perfección el pacto original siendo perfectamente obediente.  Pero un aspecto clave es el entendimiento de que Cristo llevó a cabo la misión de tal forma que “El final es el principio glorificado; es mejor que el principio[20].


            A efecto de llegar a este punto, el autor hace uso de la analogía de la Escritura y de la analogía de la fe a fin de demostrar el significado del reposo de Dios.  A este respecto, Barcellos lleva a cabo una comparación entre las figuras que existen en los tres primeros capítulos de la Biblia y los tres últimos.  De esta forma, podemos apreciar las “Siete Observaciones”[21] siguientes:


-            El diablo es quien tienta a Eva en el Edén y quien es echado en el lago de fuego al final de la historia;


-            Existe una creación original y una nueva creación, identificados como los cielos y la tierra y el cielo nuevo y la nueva tierra, respectivamente;


-            El árbol de la vida aparece en ambos extremos, siendo impedido el acceso al mismo después de la caída y abriéndose nuevamente el acceso al mismo en la nueva tierra;


-            Dios mora entre los hombres antes de la caída y después de la nueva creación;


-            La muerte que hubo entrado al mundo por el pecado de Adán, desaparece en la nueva creación;


-            El templo de Dios que fue el templo-huerto del Edén es representado en la nueva creación como la nueva Jerusalén[22];


-            La maldición que acaeció a la creación a causa de la caída desaparece en la nueva creación.


            De esta forma, argumenta Barcellos, estos paralelismos que encontramos en los dos extremos de la historia dan el preámbulo para que el día de reposo destaque, puesto que la creación de seis días que culmina con el séptimo día santificado y bendecido por Dios, apunta a que la tarea de Adán hubo de haber acabo en la expansión del templo-huerto en toda la tierra, con moradores que ostentasen la imagen de Dios, en un templo en el que Dios morara entre los hombres.  Ante el fracaso de Adán, esta obra es completada por nuestro Señor Jesucristo y ello nos brinda una perspectiva aún más clara acerca del evangelio.  De esta forma vemos cómo “Dios lleva la historia a una meta gloriosa[23]; pero no es que esta meta fuere un plan subsidiario al original, sino que “lo que Dios originalmente pretendía para la tierra termina ocurriendo cuando toda la historia es llevada a su punto más alto, su clímax, la segunda venida de Cristo[24].


            Es así que vemos que el estado eterno o estado consumado no era el estado en que Adán fue creado, sino que Adán (y su decendencia) también habría de haber guardado el día de reposo, con vistas a que –una vez concluida su obra, expandiendo el templo-huerto y sojuzgando toda la tierra al llenarla– entrara al reposo divino originalmente diseñado por Dios.  Para llegar a este punto, Barcellos refiere a cómo es que Dios acaba la creación y reposa de su obra[25].  Así, la tierra, como estrado de Sus pies, es manifestación de la “entronización sobre la esfera que había creado”[26].


            En este sentido, Barcellos usa la analogía de la fe a fin de demostrar que el reposo que, sin duda, Adán nunca logró, y que Josué alcanzó para su pueblo en forma parcial al entrar a la tierra de Canaán, no es el reposo del Creador.  El reposo definitivo de sigue siendo anunciado con el mandato de guardar el día de reposo y que aún hemos de guardar los cristianos.  Una evidencia clara de ello es que la promesa de entrar en un reposo mayor para el pueblo de Israel era consciente en el Antiguo Testamento (Salmo 95), y es tan vigente como para la Iglesia hoy, como lo señala Hebreos (4:1)[27].  Así, la entrada a la tierra prometida por parte del Israel Antiguo es sólo tipológico del estado eterno.


            Todo ello encuentra solución en Cristo, Quien funge como sacerdote perfecto en obediencia y en el cumplimiento del encargo dado por Dios.  No obstante, el día de reposo, no sólo apunta a la vida, obra, muerte y resurrección de Cristo, sino que aún “apunta al estado eterno[28] y queda el día de reposo como un memorial y emblema del tipo de vida ganado por Cristo en la redención[29].


            Barcellos concluye su libro demostrando que la obra redentora de Cristo “no nos vuelve a llevar a donde Adán y Eva empezaron; nos lleva a un estado de existencia en el cual no estaban en su creación (.  .  .) es llevada a donde fue creada para llegar[30].  Esta luz brinda mucha claridad para el entendimiento de la obra no sólo encargada a Adán, sino el tipo que nos brinda el Antiguo Israel, para ver con más claridad el antitipo que es Cristo desde la eternidad pasada, como clave hermenéutica de la Biblia en su totalidad.


            Al concluir, Barcellos presenta a Cristo en “dos niveles”[31], como el Adán fiel y el Israel fiel.  Y, si bien menciona el acuerdo reinante respecto al primero y lo novedoso del segundo, los testigos que señala el autor en ambos casos son suficientes para considerar acertada su aseveración.  Finalmente, el Dios Trino que es autor de la Biblia y es soberano no sólo sobre la creación, sino aún sobre cada detalle de la historia y los paralelismos señalados entre nuestro Señor Jesucristo y el antiguo Israel no son casualidad, sino anuncios de la obra redentora del mismo Dios que la diseñó.


III.           Crítica al Libro


            El análisis llevado a cabo por Barcellos denota mucho cuidado y una hermenéutica que demuestra suficientemente su punto y destaca la clara unidad de la Biblia.  La metodología empleada (y que explica con la comparación de una novela o película[32]) resulta de mucha utilidad para el entendimiento no sólo de las partes intermedias, sino del diseño original mismo que Dios estableció en la eternidad pasada.  Esto arroja mucha luz acerca del desarrollo de la historia y, finalmente, de la encarnación, vida, obra, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, que nos conduce a maravillarnos más y adorarlo más.


            No obstante, existen algunos puntos que es preciso atender.  Uno es el caso en que señala que “hay una sola Persona cuya historia se distingue de todas las demás y esa historia es la de Dios”.  Aunque entiendo que el punto del autor es hacer distinción entre el Dios Trino y cualquier otro ser, lo cierto es que –siendo la Trinidad y el enfoque en la Segunda Persona de Ella parte de los argumentos empleados en el texto del libro– hubiera sido mejor emplear un término diferente al de persona, como es el caso de “ser”.


            Por otro lado, el autor señala que “el día de reposo del Creador [es] (.  .  .) una invitación para Adán a ser como Dios al edificar un templo para después reposar de la edificación”[33]; esto podría resultar confuso, puesto que pareciera ser un eco de lo que la serpiente dijo a Eva en el Edén, cuando le dijo “seréis como Dios” (Génesis 3:5).  Sin duda, esta expresión es matizada más adelante por el propio autor cuando explica que con ello se refiere a compartir Su gloria y poblar la tierra con Su Imagen sin pecado para morar con los hombres[34].  No obstante, pienso que el empleo de la frase “ser como Dios” es poco afortunada y puede llevar a confusiones o imprecisiones doctrinales, así como a desvíos doctrinales mayores como ha acontecido con la idea de deificar al hombre por movimientos de falsos evangelios de la prosperidad o de palabra de fe[35].


            Al argumentar acerca de que Cristo es el Israel fiel, el autor afirma que Cristo “se hizo una ‘luz”[36]; sin embargo, es más acertado señalar –como lo hace el versículo citado por el autor–que Jesucristo es la luz (Juan 8:12) y esa luz fue anunciada (Hechos 26:23), al haber resplandecido (Isaías 9:2, Mateo 4:16).  Finalmente, sin duda, Cristo es el cumplimiento de las profecías y de las promesas en el Antiguo Testamento; sin embargo, la forma en que es Cristo el Israel fiel o su iglesia quien las materializa debe ser analizado a mayor detalle puesto que el autor lo trata en la conclusión de su libro en forma ligera.


IV.            Conclusión


            El libro surgió de una serie de sermones que su autor predicó, lo que denota su lenguaje menos académico que en otras obras de su autoría.  No obstante, la complejidad del tema tratado en el libro demanda mucha precisión que, en buena medida, es atendida por el autor.  Resulta vivificadora la luz que trae sobre la doctrina de la creación, puesto que la demostración que hace respecto al propósito y meta que fue el diseño original, dan mucho más claridad al huerto del Edén en su carácter como un estado que no estaba completado, lo que hace más clara la misión originalmente encarga a Adán y la forma en que Cristo da pleno cumplimiento a la misma.


V.               Fuentes de Consulta


Barcellos, Richard C., Mejor que el Principio, La Creación desde una Perspectiva Bíblica (Ecuador, Legado Bautista Confesional, 2020), pp. 179.


Peters, Justin, Truth Matters Conference 2022 : Justin Peters - The Little gods Doctrine (visible en https://www.youtube.com/watch?v=aJPjltJ-FWQ&ab_channel=ChristianVideos, consultado el 26 de noviembre de 2023).


VI.    Notas al pie del documento


[1] Barcellos, Richard C., Mejor que el Principio, La Creación desde una Perspectiva Bíblica (Ecuador, Legado Bautista Confesional, 2020), p. 1.


[2] En el debate acerca del origen del universo se podrían incluir también discusiones acerca de posturas paganas; no obstante, Barcellos se centra en la discusión contra la postura secularista y, primordialmente, la postura evolucionista que asume la supuesta existencia de un universo viejo (esto es, de miles de millones de años – cfr. Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 58-59).


[3] Es el Dios Trino Quien se ha revelado en la Biblia, el Único Dios Vivo y Verdadero, y ha dejado en claro que es Él el creador de todo, siendo partícipes de ello las tres Subsistencias en las que Dios es, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 17-28).


[4] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 7.


[5] La doctrina de la gloria de Dios en todas las cosas (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 13-15) es central para entender cómo es consoladora esta realidad acerca de cómo es que Dios opera en Su soberanía y providencia.


[6] Alabarle, conocerle, maravillarse y el entendimiento de Su obra redentora (Barcellos, Richard, óp. cit.,  pp. 28-33).


[7] Los traductores aclaran que el sentido en que el autor usa este término es por el “sentido antiguo” de la palabra latina, esto es, la autoridad delante de todos (Barcellos, Richard, óp. cit., p. 38).


[8] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 41.


[9] El autor apunta a varios testigos al respecto: (i) la tipología del primer Adán desde su creación y no como resultado de la caída; (ii) el matrimonio entre Adán y Eva, que apuntaba a Cristo y Su iglesia; (iii) Cristo es la cabeza de la creación y de la redención; (iv) la sumisión de todas las cosas a Cristo, como estaba predestinado; (v) la redención misma y la nueva creación están inclinadas hacia Cristo.


[10] En realidad, Barcellos refiere a que es David quien lo hace en el Salmo 19; sin embargo, como la expresión no está expresamente dicha así, lo referimos al autor (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 49 y ss.).


[11] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 52.


[12] Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 59 y ss.


[13] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 107.


[14] En el capítulo 6, Barcellos demuestra que es clave el entendimiento de Dios como Creador, pues da sentido y autoridad a Él sobre lo creado (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 77-87).


[15] En el capítulo 7 del libro Barcellos demuestra que el relato bíblico es claro en cuanto a la literalidad de los días en que Dios creó todo y de ahí inferimos la intencionalidad con la que Dios lo llevó a cabo la creación.  Partiendo del texto y de que el Único que nos puede dar cuenta de ello es Dios Mismo, queda clara esta historicidad en el sentido literal que es narrado y que más adelante resulta clave no sólo para entender el día de reposo, sino también el reposo de Dios –al que aludimos más adelante– y, por consecuencia, el propósito no sólo en lo creado, sino en la comisión dada a Adán y la forma en que Cristo lo cumple a su plenitud (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 89-99).


[16] La atención que el texto presta a la creación del hombre y la analogía de la fe respecto a este aspecto, como es demostrado por Barcellos en el capítulo 8 del libro, demuestran la importancia de esta particular característica en el hombre: el ser portador de la imagen de Dios o imago Dei es clave en el diseño, propósito, plan y meta de lo creado (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 101-117).


[17] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 104.


[18] Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 109-112.


[19] Barcellos argumenta y demuestra cómo el ser portador de la imagen de Dios, implicó demandas éticas en Adán, para poblar y sojuzgar la tierra, lo que implicaba la expansión del huerto del Edén, entendido éste como un santuario (Barcelos, Richard, óp. cit., pp. 123-127), y a Adán como un sacerdote (pp. 127-128).


[20] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 137 (énfasis añadido).


[21] Éste es el término usado por el autor para enlazar el principio con el final de la Palabra de Dios (Barcellos, Richard, óp. cit., p. 142).


[22] A este respecto existen paralelos entre ambas figuras, como el hecho de que ambos estaban en montes, los ríos que corren, el oro y las piedras preciosas (Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 144-147).


[23] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 151 (énfasis añadido).


[24] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 151 (énfasis añadido).


[25] En este sentido, Barcellos hace un importante apuntamiento a que el reposo no debe ser entendido como producto de un cansancio o agotamiento de Dios, sino como el paso de una actividad a otra.  El autor lo define como que Dios “Pasó del trabajo real al reposo real, como Rey de la creación”, gracias a que el lenguaje usado en la Palabra de Dios (la tierra como el estrado de los pies de Dios) demuestra que la conclusión de la creación concluyó con la entronización del Creador sobre su obra creada (Barcellos, Richard, óp. cit., p. 154).


[26] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 154.


[27] Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 156-166.


[28] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 161 (énfasis añadido).


[29] Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 159-161.


[30] Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 167-168 (énfasis añadido).


[31] Barcellos, Richard, óp. cit., pp. 170 y ss.


[32] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 141.


[33] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 152 (énfasis añadido).


[34] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 162.


[35] Véase Peters, Justin, Truth Matters Conference 2022 : Justin Peters - The Little gods Doctrine (visible en https://www.youtube.com/watch?v=aJPjltJ-FWQ&ab_channel=ChristianVideos, consultado el 26 de noviembre de 2023).


[36] Barcellos, Richard, óp. cit., p. 172 (énfasis añadido).

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Cristiano; abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho, cuyo pasatiempo favorito es el béisbol.

 

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