Malos Gobiernos, el Juicio de Dios
- Por Hernando J. Ochoa R.
- 24 oct 2024
- 2 Min. de lectura

"Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos." (1º de Samuel 8:7)
En el tiempo en que el pueblo de Dios eligió a Saúl como rey, quiso un rey para "[ser] también como todas las naciones" (v. 20); ello aún a pesar de que Dios les advirtió a través del profeta de lo que les esperaría con una decisión así (vv. 10-18). El pueblo no hizo caso, rechazó la Teocracia (el gobierno de Dios).
México está experimentando uno de sus tiempos más oscuros en su historia. No es que los gobiernos previos fueran de admiración; pero comparados con la depravación que está hoy en el poder, se hace evidente el juicio de Dios sobre esta nación (una lectura a Romanos 1:18-32 nos da idea de cómo Dios está entregando a este pueblo a sus propias depravaciones y a una mente reprobada).
Una de las cosas que nos enseña Pablo en ese pasaje, es que la depravación se complace con las depravaciones de otros. Entre las ideologías que prevalecen hoy en occidente, la de género es una de las más devastadoras, porque destruye familias y aún a los individuos, privándolos de identidad y haciendo mofa de la imagen que Dios a plasmado en el hombre.
Aquí una muestra de lo que se quiere hacer en nuestro país:
Los socialistas saben que el adoctrinamiento es clave para su éxito (¿qué hombre que sepa ejercer lógica puede caer en sus engaños?) y, entre más jóvenes, es mejor para su fin. El problema que enfrentamos es que, con un poder judicial ideologizado (votado por los mismos que llevaron a los que proponen estas ideas al poder) y pretendiendo privar de una protección internacional de derechos, la patria potestad de los padres sobre sus hijos está en juego.
Ahora bien, cuando el pueblo eligió a Saúl, Dios ya tenía a David para sustituirlo; un gobernante conforme al corazón de Dios (1º de Samuel 13:14). Pero David sólo era sombra del Rey de reyes y Señor de señores, Jesucristo (Apocalipsis 17:14, 22:16). Esa sombra ya llegó, encarnó hace más de dos mil años y pronto regresará; clamemos a Él en el camino que nos ha dado al trono de gracia (Hebreos 10:19-22) para manernos firmes y juntos como Iglesia (vv. 23-25), mientras que clamamos también por Su pronto regreso, "Y el Espíritu y la Esposa dicen Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente" (Apocalipsis 22:17).
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