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La Hermenéutica de la Confesión Bautista de Fe de 1689

  • Por Hernando J. Ochoa R.
  • 30 jun 2023
  • 9 Min. de lectura

Por Hernando J. Ochoa R.


I.                  Introducción


            Una de las principales objeciones (injustificada, sin duda) al confesionalismo es la supuesta violación al principio de Sola Scriptura; sin embargo, un entendimiento correcto no sólo de lo que es el confesionalismo, sino de nuestra Confesión Bautista en concreto, demuestra que dicho principio cardinal es plenamente respetado y obedecido.  El análisis de cómo una correcta hermenéutica no sólo es ejercida en el producto final (mayormente hablando), sino sus bases son establecidas desde nuestra Confesión, resulta importante para poder defender nuestra fe como bautistas reformados.  Es esta razón la que me motivó a llevar a cabo este ensayo.


II.               Contenido y explicación de la Confesión


            Es de destacar que en la publicación original de la Confesión llevada a cabo en 1677[i], la portada cita Juan 5:39 y dice “Escudriñad las Escrituras”; asimismo, en la carta de presentación original se lee “quienes escudriñaban diariamente las Escrituras para ver si las cosas que les predicaban eran así o no”[ii].  Como vemos, la Hermenéutica[iii], entendida como la adecuada interpretación del texto, es un tema central en el espíritu de los bautistas particulares del siglo XVII.


A.     Presuposiciones de una correcta Hermenéutica


            Para tener una adecuada hermenéutica, hemos de partir de ciertas presuposiciones, como son tanto el texto que será objeto de nuestra hermenéutica y las características del mismo[iv].  En este sentido, el párrafo 1.1. de la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689 (“Confesión”) reconoce[v] que las Escrituras son la única regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento y aún para atar la conciencia del hombre (párrafo 21.2).  De esta forma, la Confesión delimita con toda claridad, cuál es el objeto de estudio de una correcta Hermenéutica, dejando fuera del ámbito de estudio los libros apócrifos (párrafo 1.3) y cualquier otro aspecto que pudiera derivad de nuevas revelaciones o por las tradiciones (párrafo 1.6.).


            En consecuencia, la Confesión (párrafo 1.2) nos brinda la lista de los libros que se deben de entender como único objeto de la hermenéutica, toda vez que “todos fueron dados por inspiración de Dios, para que sean la regla de fe y vida”.  Es así que la Confesión reconoce la naturaleza divina de la Biblia, puesto que Dios se reveló a través de ella y en ella nos declaró Su voluntad (párrafo 1.1).  Pero, como lo dice Ramm “No hay beneficio para nosotros si Dios ha hablado y no sabemos lo que ha dicho”[vi].


            Es así que la hermenéutica toma radical importancia, toda vez que dicha revelación la llevó a cabo el Señor con la finalidad de preservar y propagar mejor la Verdad, agradándole ponerla por escrito en su totalidad (párrafo 1.1).  De esta forma, acertadamente la Confesión (párrafo 1.4) afirma que la autoridad de las Santas Escrituras deriva de Dios y debe de ser tratada como la Palabra de Dios


B.     Principios Hermenéuticos contenidos en la Confesión


            Como se trata del único libro divinamente inspirado, debemos seguir el testimonio de la Iglesia (párrafo 1.5), teniendo a la Biblia en una alta y reverente estima, lo que nos lleva a no acercarnos a ella para su entendimiento simple sino como las Santas Escrituras, gracias al carácter celestial de su contenido, la eficacia de su doctrina y la majestad de su estilo.  Todas estas razones que nos hacen llevar a un principio hermenéutico en cuanto a la reverencia y dedicación que demanda el entendimiento e interpretación de una mente infinitamente sabia y bella, y también nos recuerda la variedad de estilos a los que hemos de atender cuando La interpretemos.


            Derivado de esta naturaleza divina, es también necesaria la iluminación del Espíritu para el entendimiento salvador de las cosas reveladas en la Palabra (párrafo 1.6), por lo que, para una adecuada hermenéutica, todo el proceso de interpretación debe llevarse a cabo en una profunda dependencia de Dios[vii].  Es Dios Quien ilumina y convence a todos Sus hijos para el entendimiento y obediencia de Su Palabra (párrafo 14:2); no obstante, la Confesión reconoce (párrafos 26.10 y 26.11) que, para el oficio de la predicación de la Palabra (que presupone su debida interpretación), algunos han sido dotados especialmente por el Espíritu Santo para ello, refiriéndose a los pastores y maestros[viii].


            Aunque la Biblia tiene varios autores humanos, lo cierto es que la inspiración de Dios en todas sus palabras, nos lleva a entenderla como un libro con armonía de todas sus partes (párrafo 1.5), razón por la cual, hemos de profundizar en todas ellas como parte de un todo orgánicamente desarrollado[ix].  Al llevar a cabo este análisis, veremos con más claridad las perfecciones y excelencias que refiere la Confesión (párrafo 1.5), dando así testimonio de Su inspiración Divina.


            De esta forma, la Confesión (párrafo 1.7) reconoce que esta armonía orgánica es particularmente útil para su adecuada interpretación.  Esto es así porque, si bien en general existen cosas que son claras en la Escritura, otras resultan oscuras.  De esta forma, para entender éstas debe atenderse a la luz que traen diversos pasajes a lo largo de la Biblia para tener así un entendimiento suficiente.  El párrafo 1.9 de la Confesión reafirma este principio, cuando señala que la Escritura es la mejor intérprete de la propia Escritura[x].


            Gracias a la suficiencia de las Escrituras, todas las cosas concernientes a la gloria de Dios, a la salvación, fe y vida están escritas o necesariamente contenidas en la Biblia (párrafo 1.6), en razón de lo cual, debemos de abstenernos de traer ideas o conceptos externos a la Biblia para su adecuada interpretación; debemos buscar en la revelación y no fuera de ella su entendimiento, haciendo uso de la razón que Dios nos ha dado[xi].


            Por lo que respecta a la hermenéutica, entendida como “la ciencia de interpretación del lenguaje de los autores”[xii], la Confesión (párrafo 1.8) reconoce que los idiomas originales (hebreo[xiii] y griego) son los auténticos, puesto que en ellos es en los que escribieron la Biblia sus autores humanos.  Es a ellos que la iglesia debe apelar para decisión de controversias (párrafo 1.10); la atención a dichos idiomas y a su entendimiento original (significado etimológico y su uso) son necesarios[xiv].


            No obstante, y en un entendimiento claro de la Palabra de Dios como una finalidad que eventualmente llevará a glorificar a Dios, la Confesión (párrafo 1.8) prevé que las Escrituras deban ser traducidas al lenguaje común de los creyentes, por lo difícil de acceder a los idiomas originales.  Esto es así porque para la adoración a Dios, ésta debe hacerse con entendimiento (párrafo 22.5), todo ello presupone un adecuado empleo de la hermenéutica.


            La Confesión (párrafo 1.9) también prevé que la adecuada interpretación de la Palabra de Dios debe llevarnos a encontrar el único significado del texto.  El entendimiento histórico de la Confesión nos hace pensar inmediatamente en el error acaecido en el oscurantismo, cuando se buscaban los significados múltiples u ocultos de los textos[xv].


C.    Referencias indirectas a Principios Hermenéuticos contenidas en la Confesión


            Una de las realidades que debemos reconocer al entender e interpretar los textos bíblicos, radica en que a lo largo del tiempo en que Dios reveló Su Voluntad, existió una revelación progresiva[xvi].  Si bien esto lo describe la Confesión (párrafo 7.3) respecto al pacto de gracia, también es cierto que es un recordatorio para entender cada texto en el momento y a la luz de la revelación de cada autor.  El entendimiento de una revelación progresiva en lo que es atinente a la Teología del Pacto, por ejemplo, nos explica con toda claridad la posición reformada bautista distanciándose de la paidobautista[xvii].


            Considero que la propia Confesión nos da ejemplo de que algunos textos, entendidos correctamente, van más allá de su aplicación directa al momento en el que fueron revelados, debiendo entenderse en un contexto teológico amplio a la luz de la Teología Bíblica.  Así vemos que, por un lado, el capítulo 9 de la Confesión, hablando de la ley, establece (párrafo 19.4) que las leyes civiles nos brindan principios generales para ser aplicados hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo[xviii]; por otro lado, vemos que, para las circunstancias a considerar para la adoración y el gobierno (párrafo 1.6) se hace uso de reglas generales que se derivan de Palabra de Dios.  Unos y otras infieren la necesidad de una Hermenéutica adecuada para el entendimiento de la Biblia hoy.


            En este mismo sentido, por ejemplo, la Confesión nos brinda un ejemplo tipológico de los sacrificios que apuntaban a Cristo, como lo hace al hablar de las leyes ceremoniales (párrafo 19.3) y, en general, de los tipos que se usan en el Antiguo Testamento (párrafo 8.6).  También nos da ejemplo de la interpretación de lenguaje figurado al hablar de la Santa Cena (párrafo 30.5) y los elementos que se usan en ella[xix].


D.    La finalidad de la Revelación


            Finalmente, no sobra decir que la Confesión (párrafo 1.5) reconoce que la finalidad[xx] de la revelación, y, por ende, la de su correcta interpretación, es dar la gloria a Dios y la salvación del hombre[xxi].  Esta finalidad no la debemos de perder de vista siempre que llevemos a cabo la hermenéutica de la Palabra de Dios.


III.           Conclusión


            La interpretación adecuada de la Biblia está enraizada en la Confesión; así queda demostrado que la Sola Scriptura no se ve mermada por el confesionalismo ejercido por nuestros hermanos bautistas del siglo XVII.  Por la naturaleza misma de la Confesión no podemos encontrar un tratado en ella de Hermenéutica; sin embargo, las bases están dadas para que, como bautistas reformados, busquemos aplicar ambas, la Confesión y la Hermenéutica de la mano, para la Gloria de nuestro Señor Jesucristo.


IV.            Fuentes de Consulta


Berkhof, Louis, Principios de Interpretación Bíblica (Colombia, Ed. Libros Desafío, 2005), pp. 192.


Confesión Bautista de Fe de 1689 (E.U.A., Ed. Editorial Peregrino, 4ª ed. Revisada por Chapel Library, 2009), pp. 44.


Denault, Pascal, Un mejor pacto. La fundación doctrinal del credobautismo (E.U.A., Ed. Publicaciones Faro de Gracia, 2018, edición revisada), pp. 254.


Goldsworthy, Greame, Cómo predicar de Cristo Usando toda la Biblia (Colombia, Trad. Kalina Vera Ursic, Ed. Torres de Vida, 2012), pp. 347.


Plummer, Robert L., Preguntas y Respuestas sobre cómo Interpretar la Biblia (E.U.A., Ed. Portavoz, 2013), pp. 318.


Ramm, Bernard L., Interpretación Bíblica Protestante, Un Manual de Hermenéutica (E.U.A., Ed. Doulos, Trad. Martín Bobadilla, 2002), pp. 315.


Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres (E.U.A., Ed. Legado Bautista Confesional, edición de lectura, 2021), pp. 124.


Sproul, R.C., Cómo Estudiar e Interpretar la Biblia (Colombia, Ed. Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos y Unilit, 2ª ed., Rev., 2004), pp.


Terry, Milton S., Hermenéutica (España, Ed. Clie, Trad. Daniel Hell y Vicente Mendosa, 2003), pp. 376.


Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (E.U.A., Ed. Publicaciones Aquila, Trad. Demetrio Cánovas Moreno, 2016), pp. 653.


Waldron, Sam (con Richard C. Barcellos), Un Manifiesto Bautista Reformado, El Nuevo Pacto como la Constitución de la Iglesia (E.U.A., Ed. Legado Bautista Confesional, Trad. Jorge A. Rodríguez Vega, 20


V.               Notal al Final


[i] Renihan, James, “Una Confesión de fe” y Rodriguez Vega, Jorge “Sobre esta Edición de la Confesión, ambos en Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres (E.U.A., Ed. Legado Bautista Confesional, edición de lectura, 2021), p. i, xi.


[ii] “Para el lector juicioso e imparcial” en Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres, óp. cit., p. 5.


[iii] Cuando hablemos de hermenéutica en el presente ensayo, nos referimos a la hermenéutica bíblica o sacra.


[iv] Berkhof, Louis, Principios de Interpretación Bíblica (Colombia, Ed. Libros Desafío, 2005), pp. 39-40.  Ramm, Bernard L., Interpretación Bíblica Protestante, Un Manual de Hermenéutica (E.U.A., Ed. Doulos, Trad. Martín Bobadilla, 2002), pp. 19-22.


[v] Plummer, Robert L., Preguntas y Respuestas sobre cómo Interpretar la Biblia (E.U.A., Ed. Portavoz, 2013), pp. 54-55.


[vi] Ramm, Bernard L., óp. cit., p. 14.


[vii] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (E.U.A., Ed. Publicaciones Aquila, Trad. Demetrio Cánovas Moreno, 2016), p. 59.  Plummer, Robert L., óp. cit., pp. 83-85, 129-135.  Terry, Milton S., Hermenéutica (España, Ed. Clie, Trad. Daniel Hell y Vicente Mendosa, 2003), pp. 17-18.


[viii] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), pp. 69-70, 445, 448-449.


[ix] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), pp. 52-53, 72-73.  Berkhof, Louis, óp. cit., pp. 51-52, 123-130.  Terry, Milton S., óp. cit., p. 10.  Goldsworthy, Greame, Cómo predicar de Cristo Usando toda la Biblia (Colombia, Trad. Kalina Vera Ursic, Ed. Torres de Vida, 2012), pp. 97-99.


[x] Berkhof, Louis, óp. cit., pp. 74-78, 151-154.  Plummer, Robert L., óp. cit., pp. 85-86.  Terry, Milton S., óp. cit., pp. 356-358.  Ramm, Bernard, óp. cit., pp. 121-123.  Sproul, R.C., Cómo Estudiar e Interpretar la Biblia (Colombia, Ed. Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos y Unilit, 2ª ed., Rev., 2004), pp. 44-46.


[xi] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), pp. 63-65, 70.


[xii] Terry, Milton S., óp. cit., p. 9.


[xiii] La Confesión no habla del arameo.


[xiv] Berkhof, Louis, óp. cit., Cap. V (pp. 65-103).  Terry, Milton S., óp. cit., Cap. III (pp. 40-63).  Ramm, Bernard, óp. cit., pp. 16-19, 115, 130 y ss., Cap. 4 (pp. 145-165).


[xv] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), p. 43.  Berkhof, Louis, óp. cit., pp. 23-26, 29.  Plummer, Robert L., óp. cit., p. 78.  Terry, Milton S., óp. cit., p. 14 (pueden verse los ejemplos que este autor enseña en el capítulo II).  Ramm, Bernard, óp. cit., pp. 51-59,127-129.  Sproul, R.C., óp. cit., pp. 53-55.


[xvi] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), pp.149-150; Berkhof, Louis, óp. cit., p.138.  Terry, Milton S., pp. 355-356.  Ramm, Bernard, óp. cit., pp. 192-193.  Goldsworthy, Greame, óp. cit., pp. 110-114.


[xvii] Denault, Pascal, Un mejor pacto. La fundación doctrinal del credobautismo (E.U.A., Ed. Publicaciones Faro de Gracia, 2018, edición revisada), pp. 107-116.


[xviii] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), pp. 328-329.  Respecto a las consecuencias de una mala interpretación, diferente a la que nos provee la Confesión, en términos de la ley y sus tres divisiones, véase Waldron, Sam (con Richard C. Barcellos), Un Manifiesto Bautista Reformado, El Nuevo Pacto como la Constitución de la Iglesia (E.U.A., Ed. Legado Bautista Confesional, Trad. Jorge A. Rodríguez Vega, 2020), pp. 39-41,43-51.


[xix] Waldron, Sam E., Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 (óp. cit.), p. 505.  Berkhof, Louis, óp. cit., pp. 82 y ss., 131 y ss.  Plummer, Robert L., óp. cit., pp. 193-197.  Terry, Milton S., óp. cit., pp. 89-90, 163 y ss.


[xx] “Escopo” en la Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres, óp. cit., pp. 11-12; “se propone” en la Confesión Bautista de Fe de 1689 (E.U.A., Ed. Editorial Peregrino, 4ª ed. Revisada por Chapel Library, 2009), p. 8.


[xxi] Berkhof, Louis, óp. cit., p. 55.

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Cristiano; abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho, cuyo pasatiempo favorito es el béisbol.

 

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