Cuando el villano se convierte en héroe: Por qué las películas modernas mienten sobre el pecado
- Keith Foskey
- 15 ago 2024
- 4 Min. de lectura

Por Keith Foskey
[Traducido por Hernando J. Ochoa R. Publicado originalmente el 20 de julio de 2014 y aquí con autorización del autor, el original se puede consultar aquí]
El mayor engaño que jamás haya hecho el diablo fue convencer al mundo de que él no existe. Creo. También engañó al mundo haciéndole creer que Steven Seagal era un actor talentoso, que el Emperador Palpatine debería regresar en el Episodio Nueve y que Dane Cook era divertido. Entonces, ¿qué sabré yo? Pero hablando de que el diablo engaña a la gente, ¿cuándo nos convencimos todos de que deberíamos echar porras al villano en nuestras películas y programas de televisión favoritos?
Si las últimas dos décadas me han enseñado algo, es que el público realmente quiere ver a Walter White, Tony Soprano e incluso Boyd Crowder tener éxito, a pesar de que las cosas que están haciendo son moralmente reprobables. Muy violentamente. ¡Y ninguno de ellos está tan cerca de ser tan genial como Hans Gruber!
Ahora, ¿qué está pasando en nombre del general Zod?
Hubo un tiempo en el que el bien y el mal eran bastante inequívocos en la pantalla grande. En Los Tres Amigos, todos sabíamos que El Guapo era la encarnación del mal (a pesar de que estaba dispuesto a lucir ese increíble suéter en el desierto); en Volver al Futuro estábamos seguros de que Biff merecía ser noqueado por George McFly; y en Mary Poppins, todos sabíamos que esos deshollinadores se lo merecían (puede que no lo recuerde exactamente bien). Pero en los últimos tiempos, es difícil distinguir a los buenos de los malos. Ya no hay líneas claramente distinguibles. Incluso Superman, que siempre estuvo destinado a ser el faro del bien, se encuentra en un caparazón depresivo y dudando de su antiguo yo.
Hoy en día, incluso hay intentos de retroceder y reconstruir el pasado para que ya no sepamos quiénes son los héroes. Cobra Kai ha intentado hacer esto con Daniel LaRusso, haciendo que mucha gente afirme que él era el malo de El Karate Kid. Si no has escuchado ese argumento, tómate un momento y busca en Google “Daniel era el malo” ¡y prepárate para el debate! La realidad es que Daniel y Miyagi son en realidad los héroes, Johnny y Kreese eran los villanos y los tipos que dejaron a Daniel golpeado en la playa eran unos tontos.
Pero lo que afirmo sigue siendo válido: solíamos saber quiénes eran los héroes. Y, ahora, no estamos tan seguros. Cada villano tiene una historia de fondo, una razón para su locura, una celebración de la ética situacional que hace que todos digan: "¡Oh, ahora entiendo!". Probablemente el ejemplo más atroz de esto fue el remake de Halloween. La obra maestra de terror original se basó en el hecho de que nadie sabía qué causaba que Myers fuera un asesino. Era simplemente un ejemplo de maldad pura. Pero en las versiones más recientes, vemos que fue producto de negligencia y abuso, y éstas son la razón de su psicosis. Por lo tanto, ya no es el perpetrador del mal sino más bien una víctima comprensiva.
Esto es lo que me preocupa de todo el tema. Hemos perdido la capacidad de reconocer que algunas personas son realmente malas. No porque sean víctimas con una motivación psicológicamente comprensible, sino simplemente hombres con el deseo de ver arder el mundo. El Caballero de la Noche [segunda parte de la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan] intentó dejar claro este punto a través de la magistral interpretación del Joker [Guasón] de Heath Ledger. El objetivo era mostrar a un hombre cuya historia de fondo era ambigua, su motivación era incierta y sus métodos eran una locura. Pero cuando vas a Internet, ¿sabes lo que encuentras? Los fanáticos debaten qué hizo que el Joker de Ledger fuera como era. Una teoría popular es que era un ex soldado que se volvió loco por su tiempo en el servicio, basándose en su conocimiento de los explosivos y en su mención de que a nadie le importaba cuando un grupo de soldados moría. ¿Por qué la gente está desesperada por conocer la historia de fondo? No es sólo el deseo de ampliar la historia; es un intento vano de comprender a alguien que simplemente es malvado. Además, es un deseo de justificar el mal.
¿Podría ser que cuanto más exista el medio cinematográfico, más veremos una creciente justificación para nuestro propio corazón malvado? Creo que sí.
La Biblia dice que somos justificados por una sola cosa: la fe en la obra consumada de Jesucristo. Pero el mayor deseo del hombre siempre ha sido justificarse de otra manera. Está constantemente buscando algo que pueda usar como excusa ante Dios Todopoderoso, y la mayor excusa es que en realidad no es culpa nuestra. Somos producto de un mal ambiente, de un padre abusivo o de un propietario realmente malo (lo estoy mirando a usted, Sr. Furley). ¿Cómo puede Dios juzgarnos cuando nuestro pecado realmente no es culpa nuestra?
Honramos al hombre pecador porque él es nosotros. Queremos ponerle excusas porque, si son efectivas, entonces nosotros también estamos excusados. No queremos condenar al malvado porque -al hacerlo- estaríamos condenando nuestra propia alma. Nos vemos a nosotros mismos en los villanos porque somos los villanos en el drama de la redención, y no queremos que el villano sea llevado ante la justicia o incluso que sea redimido; ¡Queremos que tenga razón!
Porque si él tiene razón, nosotros también.
Por otra parte, la película Buenos Muchachos nos hizo apoyar a los malos y salió en los años 80. Entonces, ¿qué sabré yo?
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